Se hace duro
escribir estas líneas cuando uno de los escaladores más queridos de nuestro
grupo ya no está. Y cuando además está en juego el presente y el futuro de
quien alguna vez se ha asomado tímidamente a alguno de nuestros boletines de
noticias.
El
primero es Chule, un miércoles un bloque suelto se fue con él en la cresta
Salenques - Tempestades. El
otro, Javier, Osorio para los amigos. Ambos, azotes de pesimistas, líderes en
simpatía. Sin a lo mejor quererlo, pero simplemente con su presencia
durante las largas horas de espera en las reuniones, forjaron nuestro
carácter y nos hicieron la vida mejor. Su sentido del humor incomparable es
la causa de nuestras arrugas y duros abdominales, y la risa sana constituyó muchos
años hasta hoy el estado natural de nuestros encuentros.
Por
eso cuando el miércoles 6 de Junio nos hablaban de la caída de Oso en una
escuela de Galicia, y el 27 de la caída de Chule y de las consecuencias de la
misma, algo golpeó nuestra alma y ensombreció los minutos y las horas
siguientes, y se empezó a esparcir en forma de miedo y desolación.
A tí
Oso te espera la escalada más dura.
Y a tí
Chule...el descanso. Estaremos contigo aunque tú no nos veas en cada
cima que pisemos. Gracias por lo que nos diste.